miércoles, 17 de diciembre de 2008

Concilio de Roma 382

En http://www.es.catholic.net/ me encontre en unos de sus foros a un apologista que dice que el canon del AT se definió en el sínodo local de Roma del 382, el cual convoco el obispo de esa ciudad Dámaso, el argumento es nuevo para mi porque es la primera vez que lo veo que alguien lo desarrolla para apoyar el punto de vista papista, siempre la controversia a girado en torno a Hipona, Cartago y Trento, es la primera vez que veo a alguien que presenta esta “evidencia”.
A nosotros nos llega esta información a través de los conocidos decretos de Galesiano, ya algunos siglos después, aquí esta supuestamente lo que se dijo en dicho Concilio local:

“Decreto del Papa San Dámaso I CONCILIO ROMANO, 382 Del canon de la sagrada Escritura [Del mismo decreto y de las actas del mismo Concilio de Roma] Asimismo se dijo: Ahora hay que tratar de las Escrituras divinas, qué es lo que ha de recibir la universal Iglesia Católica y qué debe evitar. Empieza la relación del Antiguo Testamento: un libro del Génesis, un libro del Exodo, un libro del Levítico, un libro de los Números, un libro del Deuteronomio, un libro de Jesús Navé, un libro de los Jueces, un libro de Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipóntenos, un libro de ciento cincuenta Salmos, tres libros de Salomón: un libro de Proverbios, un libro de Eclesiastés, un libro del Cantar de los Cantares; igualmente un libro de la Sabiduría, un libro del Eclesiástico. Sigue la relación de los profetas: un libro de Isaías, un libro de Jeremías, con Cinoth, es decir, sus lamentaciones, un libro de Ezequiel, un libro de Daniel, un libro de Oseas, un libro de Amós, un libro de Miqueas, un libro de Joel, un libro de Abdías, un libro de Jonás, un libro de Naún, un libro de Abacuc, un libro de Sofonías, un libro de Agéo, un libro de Zacarías, un libro de Malaquías. Sigue la relación de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, dos libros de Esdras, un libro de Ester, un libro de Judit, dos libros de los Macabeos.

Esta lista de 46 libros en el Antiguo Testamento y 27 libros en el Nuevo Testamento fue reconfirmada en el Concilio de Cártago en 397 d. de C. La traducción de San Jerónimo "La Vulgata"* es hasta estos días, la Biblia Oficial de la Iglesia Católica. Las Biblias que usan los Católicos actualmente tienen los mismos 46 libros en el Antiguo Testamento como los ha tenido desde antes del principio de la Cristianidad. La Vulgata se puede encontrar aca:
http://www.sacred-texts.com/bib/vul/index.htm

¿Porque los protestantes no mencionan nunca este decreto? Es más ¿Porque los protestantes aceptan solamente parte de esos libros y rechazan el resto acaso solo fue inspirado el Papa en ciertos momentos? "La MITAD de la VERDAD no es VERDAD NINGUNA"

Lo que es mas interesante es que dicho decreto, si es que existió en realidad, parece que nadie lo siguió, porque tenemos la enorme evidencia de padres de la iglesia que vivieron después de dicho decreto que rechazaron de manera explicita el canon de Roma en el AT, sin mencionar a obispos de Roma, o como le llaman ellos “EL PAPA”, aun después de muchos siglos en la edad media tenemos muchísimos ejemplos del rechazo de estos libros, un caso ejemplar es el del Cardenal Cayetano, quien enfrento a Lutero por mandato del Papa quien confiaba en su erudición, o Francisco Jiménez Cisneros autor de la Biblia Complutense que en el mismo prefacio de la Biblia que escribió para León X y aprobada por este, dice de manera directa que los libros apócrifos no son considerados canónicos por la iglesia de Roma, la edición de esta Biblia fue aprobada por el papa, con todo y su prefacio.

Por lo tanto es falso que el canon se haya declarado de manera inspirada por el papa, porque casi nadie lo siguió, el mejor ejemplo de los cientos que puedo dar es el de Gregorio “El Grande” quien rechaza el canon de Roma:

Con referencia a tal particular no estamos actuando irregularmente, si de los libros, aunque no canónicos, sin embargo otorgados para la edificación de la Iglesia, extraemos testimonio. Así, Eleazar en la batalla hirió y derribó al elefante, pero cayó debajo de la misma bestia que había matado [1 Macabeos 6:46]. Library of the Fathers of the Holy Catholic Church, 2:424; Oxford: Parker, 1845), Gregory the Great, Morals on the Book of Job, Volume II, Parts III and IV, Book XIX.34, p.424.)

Algunos puntos a resaltar son los siguientes:

Gregorio como obispo de Roma y según la doctrina de Roma sucesor de Pedro, niega ENFATICAMENTE la inspiración de 1 Macabeos.

De nuevo recalcamos que esto demuestra la no autoridad de Cartago e Hipona respecto al canon ya que este papa hablo muchos siglos después de estos concilios, también respecto al concilio de Roma.

Esto demuestra la contradicción de dos papas, ya que Inocencio I aceptaba la inspiración de Macabeos y Gregorio el Grande no.

Voy hacer algunas observaciones ya hechas por otras personas antes sobre este tema:

1. El Concilio de Roma no fue un Concilio Ecuménico.

Según la Enciclopedia Católica los concilios ecuménicos son aquellos donde hacen decretos que son obligatorios para los cristianos. ¿Fue el concilio de Roma un concilio ecuménico?, No, no lo fue, de ahí que sus decretos fueron ignorados, al igual que los de Hipona y Cartago.

La Enciclopedia Católica dice:

…Solo las decisiones de los concilios ecuménicos y la enseñanza ex cathedra del papa tienen que ser tratadas como estrictamente definitivas en el sentido canónico, y la función del magisterio ordinarium ha estado dedicado con la promulgación y mantenimiento efectivo de lo que ha ido formalmente definido por el magisterium solemne o puede ser legítimamente deducido de sus definiciones…

Por lo tanto cualquier cosa que haya sido dicha en ese concilio no fue obligatoria y si fue así, los cristianos no creían en la infalibilidad del obispo de Roma o inspiración como dice el apologista católico.

Continúa diciendo el papista, respecto a los concilios locales de Cartago e Hipona:

Como vemos muchos concilios antes de Trento confirmaron los libros canonicos, decir que fueron canonizados en Trento es totalmente falso y ya se ha probado...ahora bien que piensan de esto los protestantes?

2. El Canon fue definido por la iglesia de Roma en el Concilio Ecuménico de Trento no en Roma.

Para desmentir las afirmaciones de ese apologista desconocido solo tenemos que verificar de nuevo la Enciclopedia Católica:

“De acuerdo con la doctrina católica, el criterio para el Canon Bíblico es la decisión infalible de la iglesia. Esta decisión no fue dada hasta ya mucho tiempo después en la Historia de la Iglesia (en el concilio de Trento). Antes e esto había algunas dudas acerca de la canonicidad de ciertos libros Bíblicos, i.e., acerca de su pertenencia al canon. El Concilio de Trento definitivamente fijo el tema del canon del Antiguo Testamento. Que esto no había sido hecho previamente es aparente por la incertidumbre que persistía hasta el tiempo de Trento”

El apologista de Roma que se dije PELICANO es un “don nadie” y no tiene autoridad para decir que la iglesia aceptaba los apócrifos por decisión infalible de su iglesia porque la misma Enciclopedia de su iglesia lo refuta.

12 comentarios:

  1. A QUIEN LE INTERESE
    Invito a leer el siguiente articulo
    http://www.mercaba.org/FICHAS/Apologetica.org/historia_canon_03.htm#_ftn46
    ADVIERTO QUE ES UNA PAGINA CATÓLICA
    SIN EMBARGO EXPONE DE UNA MANERA MAS OBJETIVO LA HISTORIA DE LA CANONICIDAD DE LOS LIBROS DEUTEROCANONICOS. TIENE FUENTES DE REFERENCIA.

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    1. disculpa hermano?jhom1208 a ti o ustedes quien les dio la autoridad para rechazar los 7 libros deuterocanonicos? ya que cristo si le confio a su iglesia esa autoridad, por si no lo sabes hermnano el traductor de la biblia se llamaba san Jeronimo y le estaba pasando lo mismo que te pasa a ti querer rechazar los otros 7 libros y otro mimbro distinguido de la iglesia de su epoca de dijo" SI LA IGLESIA DICE QUE ES PALABRA DE DIOS LO LO DUDES JERONIMO" Y ASI FUE COMO SE CONSTITUYO LOS 73 LIBROS DE LA BIBLIA, te recuerdo que fue martin Lutero el quien quito los libros que le faltan a sus biblias y sus contemporaneas de la epoca aconsejaron que dejara igual tal como se dejo el canon en 382 y esta biblia siguuio la misma hasta el año 1827 cuando la sociedad biblica decidio no incluirlos mas en la version reyna valera, disculpa pero te falta un poco mas de saber de historia para que puedas hacer un comentario asi sin bases y sin AUTORIDAD ECLESIAL

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    2. disculpa hermano?jhom1208 a ti o ustedes quien les dio la autoridad para rechazar los 7 libros deuterocanonicos? ya que cristo si le confio a su iglesia esa autoridad, por si no lo sabes hermnano el traductor de la biblia se llamaba san Jeronimo y le estaba pasando lo mismo que te pasa a ti querer rechazar los otros 7 libros y otro mimbro distinguido de la iglesia de su epoca de dijo" SI LA IGLESIA DICE QUE ES PALABRA DE DIOS LO LO DUDES JERONIMO" Y ASI FUE COMO SE CONSTITUYO LOS 73 LIBROS DE LA BIBLIA, te recuerdo que fue martin Lutero el quien quito los libros que le faltan a sus biblias y sus contemporaneas de la epoca aconsejaron que dejara igual tal como se dejo el canon en 382 y esta biblia siguuio la misma hasta el año 1827 cuando la sociedad biblica decidio no incluirlos mas en la version reyna valera, disculpa pero te falta un poco mas de saber de historia para que puedas hacer un comentario asi sin bases y sin AUTORIDAD ECLESIAL

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    3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Lee bien el prologo del Cardenal Cisneros porque el está hablando de los libros pertenecientes a la versión griega que están fuera del canon y se refiere a ellos como útiles para la edificación del pueblo y la confirmación de los dogmas eclesiásticos. La canocidad implica precisamente que si el pueblo se ha edificado con estas obras y con ellas se han confirmado los dogmas, estas luego son canónicas. Además no vas a encontrar otra iglesia que antes de la Católica haya declarado un canon bíblico.


    El Cardenal Cisneros o del Papa Gregorio tendrán sus opiniones pero son los concilios los que despejan toda duda. El concilio que público un canon bíblico por primera vez fue el de Roma en el 382 por el Papa Dámaso I, esta fue la primera biblia en sentido pleno y concreto. No puedes negar la historia si hay documentación que lo comprueba, recuerda que ese concilio fue general y ecuménico, porque los Concilios III de Hipona del 393, III de Cártago del 397 y IV de Cártago del 419 fueron regionales, para iglesias locales y lo que hicieron fue aprobar definitivamente el canon de Roma y Dámaso I, el de Trento lo que hizo fue declarar ese canon existente como dogma cuando Lutero empezó a excluir libros de la biblia. Si conoces los textos de Lutero sabrás que en Charlas de Sobremesa un estudiante le preguntó:

    -"Dr. Lutero, nos preguntan de Roma que por qué nosotros sacamos esos 7 libros del Antiguo Testamento".
    -"Diles a esos papistas del infierno que YO, el Dr. Lutero, LO DIJE".

    ¿Qué clase de enseñanza doctrinal es esa?, ¿Qué razones son esas para decir que él es un criterio de autoridad?, ¿Por qué un asunto personal repercutió en el canon bíblico de los protestantes? Por si no lo sabes, Lutero quiso eliminar también la Epístola de Juan y Apocalipsis pero se echó para atrás a lo último.

    Refutame con los Concilios que son verdades doctrinales, no con opiniones de personas. En todos estos Concilios se reconocen los libros que el Concilio de Roma con Dámaso I reconoció y la enseñanza no ha variado un ápice. Los católicos no aceptamos las opiniones personales de obispos, cardenales y teólogos como verdades doctrinales por más importantes que estas sean porque nuestras enseñanzas salen es de los concilios. Antes de Trento ya había canon bíblico de la Iglesia Católica y antes de ella no lo hubo.

    Así que antes de dar opiniones sobre los concilios, lee primero el texto y recuerda que siempre serás bienvenido a la Iglesia Católica

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  3. CONCILIO DE ROMA 382:

    "Del canon de la sagrada Escritura

    [Del mismo decreto y de las actas del mismo Concilio de Roma]

    Asimismo se dijo: Ahora hay que tratar de las Escrituras divinas, qué es lo que ha de recibir la universal Iglesia Católica y qué debe evitar.

    Empieza la relación del Antiguo Testamento: un libro del Génesis, un libro del Exodo, un libro del Levítico, un libro de los Números, un libro del Deuteronomio, un libro de Jesús Navé, un libro de los Jueces, un libro de Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipóntenos, un libro de ciento cincuenta Salmos, tres libros de Salomón: un libro de Proverbios, un libro de Eclesiastés, un libro del Cantar de los Cantares; igualmente un libro de la Sabiduría, un libro del Eclesiástico.

    Sigue la relación de los profetas: un libro de Isaías, un libro de Jeremías, con Cinoth, es decir, sus lamentaciones, un libro de Ezequiel, un libro de Daniel, un libro de Oseas, un libro de Amós, un libro de Miqueas, un libro de Joel, un libro de Abdías, un libro de Jonás, un libro de Naún, un libro de Abacuc, un libro de Sofonías, un libro de Agéo, un libro de Zacarías, un libro de Malaquías.

    Sigue la relación de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, dos libros de Esdras, un libro de Ester, un libro de Judit, dos libros de los Macabeos.

    Sigue la relación de las Escrituras del Nuevo Testamento que recibe la Santa Iglesia Católica: un libro de los Evangelios según Mateo, un libro según Marcos, un libro según Lucas, un libro según Juan.

    Epístolas de Pablo Apóstol, en número de catorce: una a los Romanos, dos a los Corintios, una a los Efesios, dos a los Tesalonicenses, una a los Gálatas, una a los Filipenses, una a los Colosenses, dos a Timoteo, una a Tito, una a Filemón, una a los Hebreos.

    Asimismo un libro del Apocalipsis de Juan y un libro de Hechos de los Apóstoles.

    Asimismo las Epístolas canónicas, en número de siete: dos Epístolas de Pedro Apóstol, una Epístola de Santiago Apóstol, una Epístola de Juan Apóstol, dos Epístolas de otro Juan, presbítero, y una Epístola de Judas Zelotes Apóstol [v. 162] .

    Acaba el canon del Nuevo Testamento".

    III CONCILIO DE CARTAGO, 397:

    "Del canon de la S. Escritura

    Can. 36 (ó 47). [Se acordó] que, fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas, Ahora bien, las Escrituras canónicas son: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Jesús Navé, Jueces, Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipómenos, Job, Psalterio de David, cinco libros de Salomón, doce libros de los profetas, Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, Tobías, Judit, Ester, dos libros de los Macabeos. Del Nuevo Testamento: Cuatro libros de los Evangelios, un libro de Hechos de los Apóstoles, trece Epístolas de Pablo Apóstol, del mismo una a los Hebreos, dos de Pedro, tres de Juan , una de Santiago, una de Judas, Apocalipsis de Juan. Sobre la confirmación de este canon consúltese la Iglesia transmarina. Sea lícito también leer las pasiones de los mártires, cuando se celebran sus aniversarios."

    CONCILIO DE HIPONA 393:

    "Canon 36, 393 d.de C. Concilio de Hipona.

    "Se ha decidido que fuera de las Escrituras canónicas, nada se lea en la Iglesia bajo el nombre de Escrituras divinas. Ahora bien, las Escrituras canónicas son: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Jesús Navé, Jueces, Rut, cuatro libros de los Reyes, dos libros de los Paralipómenos, Job, Psalterio de David, cinco libros de Salomón,(Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Sirac), doce libros de los profetas, Isaías, Jeremías, Daniel, Ezequiel, Tobías, Judit, Ester, dos libros de Esdras, dos libros de los Macabeos..."


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  4. El Cuarto Concilio de Cártago en 419d.C.

    "Las Escrituras Canónicas son las siguientes: cinco libros de Moisés, a saber: Génesis, Exodo, Levítico, Números, Deuteronomio; Jesús Navé, uno de los Jueces, cuatro libros de los Reinos, juntamente con Rut, dieciséis libros de los Profetas, cinco libros de Salomón, el Salterio. Igualmente, de las historias: un libro de Job, un libro de Tobías, uno de Ester, uno de Judit, dos de los Macabeos, dos de Esdras, dos libros de los Paralipómenos. Igualmente, del Nuevo Testamento: cuatro libros de los Evangelios, catorce cartas de Pablo Apóstol, tres cartas de Juan [v. 48 y 92], dos cartas de Pedro, una carta de Judas, una de Santiago, los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis de Juan. Canon XXIV."

    CONCILIO DE FLORENCIA, 1438 -1445

    "SESION 11, Febrero 4 1442

    "Nosotros, por lo tanto, a quienes Dios ha dado la labor de alimentar el rebaño de Cristo, tuvimos al abad Andrés, cuidadosamente examinado por algunos hombres sobresalientes de este Concilio sagrado en los artículos de la fe, los sacramentos de la Iglesia y ciertos otros temas pertinentes a la salvación. A lo largo, después de una exposición de la fe Católica al abad, tanto como fuera necesario, y su humilde aceptación de la misma, hemos entregado en el nombre de nuestro Señor en esta solemne sesión, con la aprobación de este sagrado Concilio Ecuménico de Florencia, la siguiente verdadera y necesaria doctrina:

    "Firmísimamente cree, profesa y predica que el solo Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es el creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles; el cual, en el momento que quiso, creó por su bondad todas las criaturas, lo mismo las espirituales que las corporales; buenas, ciertamente, por haber sido hechas por el sumo bien, pero mudables, porque fueron hechas de la nada; y afirma que no hay naturaleza alguna del mal, porque toda naturaleza, en cuanto es naturaleza, es buena. Profesa que uno solo y mismo Dios es autor del Antiguo y Nuevo Testamento, es decir, de la ley, de los profetas y del Evangelio, porque por inspiración del mismo Espíritu Santo han hablado los Santos de uno y otro Testamento. Los libros que ella recibe y venera, se contienen en los siguientes títulos:

    Del antiguo Testamento, cinco de Moisés: es a saber, el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números, y el Deuteronomio; el de Josué; el de los Jueces; el de Ruth; los cuatro de los Reyes; dos del Paralipómenon; el primero de Esdras, y el segundo que llaman Nehemías; el de Tobías; Judith; Esther; Job; el Salterio de David de 150 salmos; los Proverbios; el Eclesiastés; el Cántico de los cánticos; el de la Sabiduría; el Eclesiástico; Isaías; Jeremías con Baruch; Ezequiel; Daniel; los doce Profetas menores, que son; Oseas; Joel; Amos; Abdías; Jonás; Micheas; Nahum; Habacuc; Sofonías; Aggeo; Zacharías, y Malachías, y los dos de los Macabeos, que son primero y segundo. Del Testamento nuevo, los cuatro Evangelios; es a saber, según san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan; los hechos de los Apóstoles, escritos por san Lucas Evangelista; catorce Epístolas escritas por san Pablo Apóstol; a los Romanos; dos a los Corintios; a los Gálatas; a los Efesios; a los Filipenses; a los Colosenses; dos a los de Tesalónica; dos a Timoteo; a Tito; a Philemon, y a los Hebreos; dos de san Pedro Apóstol; tres de san Juan Apóstol; una del Apóstol Santiago; una del Apóstol san Judas; y el Apocalipsis del Apóstol san Juan."

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  5. Concilio de Trento, 1546:

    " El sacrosanto, ecuménico y universal Concilio de Trento, (...) creyó deber suyo escribir adjunto a este decreto un índice [o canon] de los libros sagrados, para que a nadie pueda ocurrir duda sobre cuáles son los que por el mismo Concilio son recibidos.

    #P 784 Son los que a continuación se escriben: del Antiguo Testamento: 5 de Moisés; a saber: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio; el de Josué, el de los Jueces, el de Rut, 4 de los Reyes, 2 de los Paralipómenos, 2 de Esdras (de los cuales el segundo se llama de Nehemías), Tobías, Judit, Ester, Job, el Salterio de David, de 150 salmos, las Parábolas, el Eclesiastés, Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías con Baruch, Ezequiel, Daniel, 12 Profetas menores, a saber: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías; 2 de los Macabeos: primero y segundo. Del Nuevo Testamento: Los 4 Evangelios, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan; los Hechos de los Apóstoles, escritos por el Evangelista Lucas, 14 Epístolas del Apóstol Pablo: a los Romanos, 2 a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, 2 a los Tesalonicenses, 2 a Timoteo, a Tito, a Filemón, a los Hebreos; 2 del Apóstol Pedro, 3 del Apóstol Juan, 1 del Apóstol Santiago, 1 del Apóstol Judas y el Apocalipsis del Apóstol Juan. Y si alguno no recibiera como sagrados y canónicos los libros mismos íntegros con todas sus partes, tal como se han acostumbrado leer en la Iglesia Católica y se contienen en la antigua edición vulgata latina, y despreciara a ciencia y conciencia las tradiciones predichas, sea anatema. Entiendan, pues, todos, por qué orden y camino, después de echado el fundamento de la confesión de la fe, ha de avanzar el Concilio mismo y de qué testimonios y auxilios se ha de valer principalmente para confirmar los dogmas y restaurar en la Iglesia las costumbres."

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    1. Los mismos libros en todos los concilios.

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  6. Giovanny Garzón. La documentación historiográfica tiene ese problema, que para refutarla tienes que presentar documentación igualmente historiográfica. Y para desgracia de los protestantes la historia no está con ellos y los hechos tampoco. Lo único que tienen para soportar sus posiciones son las opiniones personales de cada uno, opiniones que la historiografía se encarga de triturar una y otra vez. Porque los hechos son testarudos y no se pueden cambiar. Uno luego puede ignorarlos y creer cualquier cosa con tal de resistirse a la verdad irrefutable. Eso queda a la conciencia de cada uno. El hecho más incuestionable de que el Canon estaba establecido en el Concilio de Roma del 382 es que unos pocos años después San Jerónimo tradujo las Escrituras del griego y del hebreo al latín (Biblia Vulgata) y no tuvo más remedio que incluir y traducir los deuterocanónicos (a pesar de que durante muchos años tuvo dudas de que algunos de esos libros fueran theopneustos, es decir, inspirados por Dios). Su criterio (importante) no tuvo ninguna trascendencia para el caso, o lo que es lo mismo, lo que el opinara no pintaba nada, porque lo que se había determinado como canónico se había hecho en el Concilio ecuménico de Roma años antes. En la Iglesia Católica las cuestiones doctrinales no son decididas por ningun particular (sea San Jerónimo o cualquier apologista romano) sino por la comunión de los obispos con el obispo de Roma (Papa) al frente bajo la guía del Espiritu Santo.
    Lo que no acabo de entender es que alguien tenga el cuajo de intentar minar la canonicidad de las Escrituras de la Iglesia Católica (firmemente asentada desde hace más de 1700 años) afirmando cosas como que el Concilio de Roma no fue ecuménico pero en cambio no le plantee ningun problema que el canon protestante lo decidiera un señor como Lutero por su cuenta y riesgo, el mismo que arrojaba al fuego la epistola de Santiago, que consideraba la epistola a los Hebreos y la de Judas como no inspiradas por Dios, o que decía que no podía detectar en el Apocalipsis (Revelación) nada que se pudiera considerar inspiración del Espíritu Santo. Ojo clínico.

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