martes, 13 de octubre de 2015

Respuesta a Jack Astron: "Porque soy ateo" Parte I

Introducción


Creo que fue la semana pasada vagando por la jungla de blogs ateos, siempre con cuidado para no ser mordido por insultos salvajes o picado por comentarios venenosos y desinformados, me encontré con una entrada interesante que se titula: “Porque soy ateo”.

En esa entrada Jack Astron, de ahora en adelante J.A., da sus razones para su no creencia en Dios en el caso específico del Dios cristiano.

El enumera 15 razones científicas que según su interpretación niega la existencia de Dios, estos argumentos parten de un mal uso de la ciencia el cual pretendo responder en esta entrada de blog.

Confusión entre mecanismos con planes y propósitos de un agente

J.A. argumenta que como conocemos los mecanismos y procesos de muchas de las características dentro de nuestro universo, no es necesario invocar a Dios como responsable de dichos sucesos dentro de nuestra realidad física, por ejemplo decir que es dentro del núcleo de las estrellas donde se crean muchos de los elementos para formar la vida.

Creo que tiene razón ya que el teísmo cristiano sostiene el mismo concepto sobre la realidad física y es que existen leyes naturales o constantes físicas que explican el comportamiento de nuestro universo.

Sin embargo como el matemático y teólogo de Oxford John C. Lennox afirma que J.A. está equivocado en cuanto a su conclusión:

Supongamos un automóvil Ford. Cabe imaginar que alguien de una parte remota del mundo que lo viera por vez primera y que no tuviera ni idea de mecánica moderna pensara que dentro del motor hay un dios (el señor Ford) que hace que el coche ande….Por supuesto, si esa persona aprendiera mecánica y desmontara el motor a piezas, descubriría que dentro no hay ningún Sr. Ford, y que no es preciso implicar al Sr. Ford en el funcionamiento del coche. Para explicar cómo funciona el motor basta una cierta compresión de los principios impersonales de la combustión interna. Hasta aquí, ningún problema. Ahora bien, si decidiera que la comprensión de los principios de funcionamiento del motor le impide creer que hubo un tal Sr. Ford que invento el motor en un principio, nuestro personaje estaría equivocándose. ¡Sin un señor Ford que hubiera diseñado el mecanismo, no habría nada que comprender! (Lennox, 2003, pag. 31).

En otras palabras porque el Sr. Ford no esté en las leyes de la combustión interna no descarta su existencia, lo mismo sucede para el argumento respecto a Dios.

El problema para el argumento ateo es que no existe razón para rechazar las explicaciones razonadas entre los mecanismos y explicaciones de propósito, solo es cuestión de lógica no de si uno cree o no en Dios.

Conocer cómo opera la naturaleza no es lo mismo como se originó la naturaleza

El error conceptual de los ateos es afirmar que como sabemos cómo opera la naturaleza, por lo tanto no se necesita a Dios como explicación respecto al origen de la naturaleza.

(Aunque el modo en que opera la naturaleza es mucho más probable y razonable dentro del punto teísta que el ateo, pero ese es otro tema.)

En otras palabras afirmar que un científico puede refutar la existencia de Dios en base a su conocimiento de las leyes naturales es lo mismo que decir que un mecánico ingeniero puede desaprobar la existencia de Henry Ford al conocer todas las leyes de combustión interna.

El apologista cristiano Frank Turek lo explica mejor que yo:

“El punto es el siguiente: Así como tú no esperarías ver al Henry Ford físicamente en su motor, no debes de esperar ver a Dios físicamente en el espacio. Tú puedes esperar encontrar algo acerca de Henry Ford estudiando su motor y algo acerca de Dios estudiando su creación. Esto es porque nosotros podemos saber sobre otras mentes respecto a sus efectos. Vemos un libro, aprendemos algo acerca del autor, un carro, el ingeniero, una creación, el Creador”.  (Turek, 2015, pag. 157).

Ateísmo Vs la ciencia no Dios vs la ciencia

Como lo he comentado muchas veces en este blog, el cristiano no debe de tener miedo a la ciencia ya que esta apunta muy fuertemente al teísmo cristiano.

Es en base a la información científica podemos inferir fuertes argumentos a favor de Dios como el inicio del universo, el diseño fino del universo, el origen de la vida, los sistemas bioquímicos en las células, el código genético, etc. Cuando todos estos se consideran en conjunto se crea un fuerte caso a favor de Dios.

El biólogo y teólogo Antonio Cruz comenta:

“La estructura intima del universo y de los seres vivos es tan sofisticada y compleja que  solo se puede explicar satisfactoriamente apelando a una acción inteligente, capaz de escoger unas pocas posibilidades entre millones de otras que fueron sabiamente descartadas. Esto es lo que ha empezado a descubrir la matemática actual (Cruz, 2004, P. 85).”

Esto quiere decir que la existencia de Dios es una deducción lógica de la investigación científica, y la creencia en Él no depende de buena o mala ciencia, sino de filosofía materialista arropada con una bata blanca o estar abiertos a causas inteligentes.
  También si los ateos son honestos consigo mismos al encerrar a la ciencia a puras explicaciones naturalistas, cosa que no hacen todas las ciencias ya que unas buscan causas y agentes inteligentes, su argumento se queda pobre porque jamás podrían científicamente desaprobar una causa sobrenatural. 

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