viernes, 14 de noviembre de 2008

Rufino

Rufino(345-411)

Pero debiera saberse que hay también otros libros que nuestros padres no llaman canónicos, sino eclesiásticos, es decir, Sabiduría, llamado Sabiduría de Salomón, y otra Sabiduría, llamada la Sabiduría del hijo de Sirá, el último de los cuales los latinos llaman por el título general de Eclesiástico ...
A la misma clase pertenecen el libro de Tobit, y el libro de Judit, y los libros de los Macabeos ... todos los cuales se han leído en las Iglesias, pero no se apela a ellos para la confirmación de la doctrina. A los otros escritos les han llamado «Apócrifos»;. Estos no han admitido que se lean en las Iglesias.
(NPNF2 3:558)


Rufino hace algunas aseveraciones importantes y de gran valor en el debate:

• Al igual que Cirilo de Jerusalén dice que los libros que va a enumerar fueron aprendidos por parte de la tradición de los antiguos padres y han sido aceptados por la iglesia, en ninguno de ellos se encuentra los apócrifos, solo los del canon hebreo.

• Los libros que se van a numerar son los que son inspirados por el Espíritu Santo y aceptado por la iglesia, no menciona a ningún libro apócrifo.

• Rufino hablo DESPUES del concilio de Cartago, demostrando que este concilio no fue universal ya que no se acato al canon de el. ¡Donde esta la supuesta autoridad de Cartago!

Después Rufino enumera a los apócrifos de Roma: “Sabiduría de Salomón, Sabiduría de Ben Sirac, el libro de Judith, libro de Tobit y Macabeos” y dice que estos libros no son inspirados sino eclesiásticos que se usan al mismo nivel de el Pastor de Hermas y que no se apela a estos libros en cuestiones doctrinales

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